

Hay una canción que dice algo así como “allá donde se cruzan los caminos, pongamos que hablo de Madrid”, esta canción es ideal para describir el viaje a Madrid que realizamos hace un par de sábados, dónde la expedición del
Colegio Mayor Peñafiel que se desplazó hasta la capital de España tenía dos caminos pendientes, por un lado la Manifestación a favor de la vida que iba a tener lugar a las 5 de la tarde, en la Plaza Cibeles y el partido de fútbol al que íbamos a asistir después, alrededor de las 8, en el Coliseo de Concha Espina (el Santiago Bernabeu), el lugar dónde se cruzaban los caminos no era otro que el inmenso Paseo de la Castellana que tuvimos que recorrer prácticamente entero de norte a sur para acudir a los dos eventos pendientes, este recorrido dejó a más de uno reventado, pero valió la pena realizarlo para culminar, probablemente, uno de los mejores planes del año.
Comencemos por el principio; la expedición del
Colegio Mayor Peñafiel partió hacia Madrid en la, ya mítica, furgoneta de Caixa Galicia alrededor de las 12 de la mañana con el capitán Félix llevando el timón, junto a él estaba el Comandante Cosgaya muy atento al camino, de copiloto, para evitar que Félix se distrajese y nos perdiéramos, cosa que no se pudo evitar cuando intentamos acceder a Tordesillas para buscar a Valentín y nos equivocamos de entrada… el error fue subsanado con la habilidad y rapidez que a Félix le caracteriza y pudimos llegar con celeridad al “Rincón” dónde se encontraba el general Valentín que se subió a “la nave” y proseguimos el viaje.

Pasados varios kilómetros nos percatamos que algo no cuadraba con la comida, por una vez, ¡¡había demasiada!! Todo se lo había que agradecer a Jorge Lafuente, quién en colaboración con Cristian y Álvaro, había hecho de Robin Hood moderno (como diría Valentín) apropiándose de toda la comida que habían sacado para el Colegio Mayor, y cuando digo todo el Colegio Mayor me refiero también a los que se quedaban en Valladolid con Quilo de Director, no pudo empezar peor el mandato del bueno de Aquilino Álvarez en el poder ya que lo hizo afrontando una crisis de subsistencias que Valentín tuvo que solucionar desde la furgoneta con unas “llamadas”.
Una vez llegados a Madrid, tras superar este contratiempo (aunque bien que disfrutamos luego del “contratiempo” ejem…) Taboada nos dio muestras de lo que se debe de hacer cuando vas en una furgoneta de Caixa Galicia y entras en la capital, saludar a gritos a todo el que se mueva, Valentín y el resto de la furgoneta también participamos en el Show de Taboada hasta que llegamos a la zona delicada y cool de Madrid en la que Valentín se cortó (no vaya a ser que “mis otros amigos” mi pillen liándola), comenzaba su transformación bipolar cual Doctor Jeckyll y Mister Hyde. Tras abandonar esa “zona cool” llegamos a un lugar más calmado dónde pudimos parar a comer los bocadillos con ansias, evidentemente sobraron más de la mitad… así que se guardaron para la cena.
Tras la comida nos dirigimos al Bernabeu para sacar las entradas, los pícaros reventas nos la querían jugar pero nosotros teníamos a Félix, un economista de su categoría no se dejar engañar por vulgares reventas, así que terminamos sacando las entradas vaciando todos nuestros bolsillos hasta el último céntimo (literalmente), el taquillero debió de quedarse anonadado ante la recaudación de dinero que realizamos en pleno Santiago Bernabeu. Hay que destacar desde estas líneas el gesto de Félix, que tuvo que ir a sacar dinero rápidamente a un cajero para pagar los euros que faltaban, y le cobraron una comisión de dos euros que posteriormente no reclamó al resto. Este gesto le honra.

Una vez realizado el “chanchullo del Bernabeu” llegó la parte más dura del día, tener que bajar el Paseo de la Castellana en plena digestión, algunos rezagados como Álvaro, Cristian y Taboada llegaron a duras penas a la manifestación y pasado un rato en ella, estos dos últimos la tuvieron que abandonar por temor a que les diera la pájara por el calor y el gran número de personas que había (unas 800.000 más o menos). Entre tanto gentío se encontraba Caaaaaalo, ex residente del CMP, que se unió con el resto de la expedición del Colegio como en los viejos tiempos.
Finalizada la manifestación llegaba el otro gran momento del día, el partido del Bernabeu, antes de entrar se tenían que sortear cuatro entradas VIP cedidas al Colegio Mayor Peñafiel gracias a las gestiones de Valentín, bueno, en realidad se sortearon tres entradas porque una ya fue a parar sin sorteo a las manos de Jaime Cosgaya, la excusa es que “tenía que ir algún mayor”, no me extraña viendo que alguien tenía que cuidar de Gonzalo, uno de los tres agraciados, los otros dos fueron Suso y Taboada. El resto (Félix, Pierre, Chema Rojo, Álvaro y Cristian) lo vieron desde el tercer anfiteatro, dónde tampoco había malas vistas. Mención especial hay que hacer a Iñigo y Valentín, que tenían entradas para un palco y cuando pasaron al lado del resto de la expedición en los aledaños del estadio acompañando a, probablemente, dos “peces gordos”, se pararon a saludar efusivamente a sus “compañeros de viaje” como debe ser (válgase la ironía).

El partido tuvo mucha emoción, el rival no podía ser más apropiado; el Valladolid y el resultado no podía ser otro, para variar, pese al mal juego del Madrid, los blancos vencieron 4-2. Todos lo pasamos bien, tanto los que fueron a ver fútbol como los que fueron a comer y a meter fichas en las “altas esferas”.
Tras el partido abandonamos Madrid tal y como entramos, armándola, hasta Pierre se apuntó posteriormente practicando el lanzamiento de frutas dentro de furgoneta (deporte típico francés). Que mejor que despedir la crónica con otra canción “ay, me voy otra vez, ahí te dejo Madrid” de Shakira, esperemos volver a tener que decir esto varias veces a lo largo del año ya que ese sábado que pasamos en la capital, fue inolvidable.
Fdo.: Cristian P